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Filosofía minimalista: qué es y 6 motivos por los que la uso

foto minimalista
Pau

Autor: Pau Ninja
Actualizado en octubre, 2020

La filosofía minimalista es saber identificar aquello que realmente necesitamos y despojarnos de todo lo demás.

Así de simple.

De hecho aún lo podemos definir con menos palabras:

Menos es más.

Sería una hipocresía por mi parte intentar definir a la filosofía con una larga explicación. En teoría con esta cita chula tendríamos suficiente…

Pero quiero ir un paso más allá y explicar porque no estoy hablando sólo de objetos, o bienes materiales.

En esta filosofía también se incluye una especie de «minimalización» de cargas emocionales, estrés, horarios, dietas, rutinas de entrenamiento, carteras de inversión…

Todo con lo que nos encontremos en el día a día.

De hecho, aún no he encontrado ningún ámbito de la vida en el que haciéndolo gravitar hacia el minimalismo me haga sentir peor.

Simplificándolo… Todo parece mejorar.

Pero sea el ámbito que sea, separar el «necesitar» de «querer» y «desear» para vivir con menos, es un reto que es más fácil de decir que de practicar.

Es por esto que iremos por partes.

Hoy quiero cubrir la parte más filosófica o teórica, y más adelante quiero quedarme colgado en las arenas movedizas de tomar acción en el minimalismo para vivir con menos.

¿Por qué a alguien le debería interesar algo que suena tan hippie?

Minimiza tus otras lecturas para maximizar tus conocimientos.

Si prefieres oír esto en vez de leer, puedes buscar mi podcast en el que también hablo de minimalismo. Aquí tienes este capítulo concreto en YouTube.

🧘🏻‍♂️ Qué es la filosofía minimalista

El minimalismo es una corriente filosófica que ha ido creciendo recientemente. Este estilo de vida proporciona más foco, libertad de movimiento, comodidad y más calidad de vida. Para conseguirlo se minimizanlas posesiones tanto materiales como espirituales.

Pero déjame que te de un poco de contexto.

Viajé durante años sólo con una mochila.

Ni siquiera era de esas mochilas de adolescentes que se van de interrail, pero una normal y corriente de medidas de cabina de avión.

A día de hoy sigo llevándome a la cafetería o a la biblioteca cuando toca trabajar o escribir un rato.

arrastrando mochila

No me la llevé por todo Europa y Oceanía con la frase en mente de «voy a ser minimalista», si no que fue una consecuencia natural de querer empaquetar poquito y ahorrar en maletas facturadas.

Iba a seguir el verano y primavera, así que sin preocuparme por llevarme chaquetas o ropa gorda, me centré en enrollar la ropa a modo de tubo hasta ocupar los 7 o 10kg mandatorios de las políticas de la compañía de vuelo.

En una situación como esta, no hay más huevos que llevar lo que realmente es necesario.

No tiene porque ser sólo en los viajes.

¿No te ha ocurrido nunca que cuando vas a mudarte de casa te das cuenta de toda las patrañas que has comprado?

Cuando nos encontramos en una situación en la que sólo podemos llevarnos con nosotros unas cuantas cosas, es cuando vemos que tenemos demasiadas.

Y llega un momento en el que nos damos cuenta de que nos pasa lo mismo a nivel mental. No queremos cargar con nosotros tanto estrés, pensamientos o preocupaciones y necesitamos simplificar tanto lo que llevamos a nuestras espaldas, como en la cabeza.

Pero a esto, ya llegaremos.

De dónde viene esta filosofía

La palabra «minimalismo» fue asociada durante mucho tiempo a una manera de decorar una vivienda. Poniendo sólo los muebles más básicos, con poca decoración, y unos colores muy neutrales.

Tal vez vino de aquellos que tienen apartamentos más pequeños que sus cuentas bancarias. Tal vez se encontraron con la necesidad de aprovechar el espacio sí o sí, y…

Bualá.

Cóctel de minimalismos sin saberlo y ya tienes un hogar bien «cozy» como dicen en inglés. O «hygge» como dicen en danés. Que en español vendría a ser la traducción de hogareño, cómodo… Bueno no hay mucha traducción de esta palabra.

Se dice que tal vez viniera de aquí, pero creo que se debe remontar de aún más atrás porque vivir con poco no es nada nuevo.

Al fin y al cabo los que no tienen nada porque no tienen medios para comprarlo también seguirían la filosofía minimalista, ¿no?

Hay pobreza desde los inicios de las civilizaciones, ¿por qué no los podríamos etiquetar entonces de «minimalistas»?

🤷🏻‍♂️ Para qué sirve el minimalismo en la vida diaria

Pues porque el reto de esta filosofía está en querer poco cuando tenemos abundancia para tener lo que deseamos, pero aún así decidimos tener lo mínimo posible.

¿Y por qué querríamos hacer algo así?

Por pura paz mental.

meditando y levitando

Entiendo que decir simplemente «paz mental» suena a muy abstracto, así que me he decidido a hacer una lista un poco más completa de los usos que puede tener esto de vivir con menos cargas.

Aclarar nuestros objetivos y priorizar

Verás.

Por una vez los medios de comunicación han hecho bien su trabajo y por eso ya sabemos de sobra el daño que nos hacen las redes sociales en nuestro foco a las cosas que nos importan.

De hecho ya se han empezado a ver los resultados que puede tener esto a largo plazo. No estoy hablando sólo de nuestra atención, si no de nuestra salud.

En los últimos años se ha desarrollado unos síntomas que me parece que tengo actualmente y que estoy intentando solucionar.

Se llama «apnea del email».

A todos nos suena la apnea del sueño, en la que uno deja de respirar involuntariamente porque se le tapan las vías cuando se le relajan los músculos.

Pues bien, la apnea del email es el resultado de pasar horas y horas delante de un ordenador, con mil pestañas abiertas, con música de fondo, con el móvil al lado vibrando con mensajes nuevos al mismo ritmo que las palpitaciones de mi corazón intentando manejar todos esos estímulos.

He terminado con dejar de respirar a ratos mientras estoy en el ordenador, y tengo que pensar conscientemente de tomar aire, de lo contrario de pronto me desfocalizo del trabajo y me doy cuenta de que me estoy ahogando.

En este ejemplo, identificar cómo se aplicaría el minimalismo está más que claro, ¿no?

Dejar el móvil a la habitación, ser «minimalista» en el número de pestañas que tenemos abiertas, acciones que tomamos en un mismo tiempo, o hasta tirar hacia un ritmo de música que estamos escuchando mientras tecleamos a toda pastilla.

Ya te he dicho que este tipo de filosofía no aplicaba sólo a objetos, pero a un estilo de vida que como ves te puedes llevar a algo en lo que pasamos unas 8 horas diarias, el trabajo.

Pero veamos cóomo lo aplicamos también en nuestras posesiones.

Retar al materialismo

A ver. El capitalismo y los objetos en si mismos no son malos. Lo que hace daño es comprar cosas de forma indiscriminada y eso también lo sabemos de sobra.

Es fácil verse envuelto en una espiral de shopping sin darse cuenta. Aquí la función de la filosofía minimalista me incita a preguntarme si lo que estoy apunto de comprar me aportará algún valor real.

Pero cuando estamos a un clic de comprar esa lámpara de Son Goku haciendo un Kamehameha, es difícil decirnos a nosotros mismos que la queremos hasta casi «necesitarla».

No es hasta que ha pasado una semana y ya ni nos acordábamos has que nos llega el repartidor que nos damos cuenta que era una compra compulsiva.

Para dar algún consejo práctico, puedo decir que nada que no sea comida es tan urgente para comprarlo al mismo día.

Para eso una buena técnica es dejarlo apuntado en una libreta y esperar al menos 24 horas antes de comprar.

De hecho si realmente es necesario o me hace un montón de ilusión no hará falta apuntarlo a ningún sitio, pero me quiero centrar en eso de dejar pasar unas horas.

Si pueden ser cinco días o una semana mucho mejor, pero me he demostrado una y otra vez que normalmente acostumbra a bastar con dejar 1 día para sacudirme el consumismo compulsivo de la misma manera que Amazon me quería sacudir la cartera.

Si cuando han pasado 24 horas lo sigo queriendo comprar, dejo pasar algunos días más y si entonces aún lo quiero pues lo compro.

Comprar más calidad

Puestos a necesitarlo, que haga bien su función. La idea es no prestar atención en su valor monetario de las cosas pero en su valor funcional.

Con esto en mente, suena tonto pensar que alguien pueda chulear de su coche por lo bien que gira en rotondas. Si nos los paramos a pensar, la gente chulea más de coche por lo caro, lujoso y bonito que es más que por los aspectos técnicos.

Algo que no aporta ninguna funcionalidad.

Pongo el ejemplo del coche porque es de las compras más obvias que se acostumbran a hacer para enseñar estatus social, y que al mismo tiempo sea un producto de primera necesidad para aquellos que tengan el trabajo lejos, tengan que ir a buscar a los críos y un largo etc.

Por esto en el ejemplo del coche es tan obvio ver si realmente es necesario o no.

Vemos pues si aportan un valor real, pero se puede extrapolar a adquisiciones mucho más pequeñas. Si vamos a tener poco, al menos que lo que sumemos a nuestra lista lo compraremos de más calidad por compensar la falta de cantidad.

Yo tengo limitadas mis camisetas de manga corta a unas siete. Es lógico que si una se me rompe o se me mancha del café mañanero que utilizo de gasolina para escribir y relatar sobre filosofía minimalista, pues entonces a la hora de comprar otra miraré que sea del mejor tejido, sostenible y me dure más años que el reloj de la comunión.

Y no tienes porque sólo tener camisetas blancas y negras.

eligiendo ropa minimalista

Como todo, hay distintos grados de practicar el minimalismo, pero no tiene porque ser sinónimo de aburrido. En mi caso es cierto que últimamente sólo he vestido en blanco y negro a modo de prueba, pero se trata de la cantidad más que del estilo.

A mí personalmente me da un poquito más de paz mental no pasar mucho tiempo eligiendo la ropa, pero para otra persona eso le puede gustar o dar absolutamente igual.

Porque de nuevo, el minimalismo no es todo consumismo, también es paz mental que de alguna manera se acaba conectando con lo que poseemos.

Tener más claro quienes somos

Y es que todos conocemos a personas que se definen por las cosas que tienen. Un amigo que tiene un coche guapíssimo y es «el tío que conduce a todos los sitios» que nos lleva a todas partes. Un primo con una casa enorme con piscina y es «el primo de la piscina» al que vamos a pasar los veranos.

Ligar nuestra personalidad a cosas que poseemos es mucho más sencillo de lo que nos imaginamos.

Por eso escuchamos tanto eso de:

Al final las cosas te terminan poseyendo a ti.

No porque necesariamente pensemos en todas estos bienes constantemente, pero porque ligamos el tipo de personas que somos con eso.

Yo mismo tengo bastante parte de mi personalidad atada a un ordenador portátil, y te aseguro que de bueno tiene poco.

Una vez se me estropeó y lo pasé francamente mal durante una semana hasta que llegó el nuevo. Ahí me di cuenta de que tocaba hacer otras cosas con mi vida porque todas las horas que me chupaba la pantalla terminaban traduciéndose en la persona que yo era.

Si un día había hecho mil cosas en el ordenador, entonces era una persona productiva. Si otro día no lo toco pero en cambio me lo paso con amigos, haciendo actividades y demás, tengo la sensación que me falta algo.

Como digo, atar nuestra personalidad a algo que nos acostumbramos a hacer de forma repetida es mucho más fácil de lo que pensamos.

Pero el caso es que a parte de atar personalidades a bienes materiales, también podemos ligar recuerdos.

Prestar más atención a lo que importa

Una figurita de Doraemon me puede recordar a mi primo, pero sólo mis recuerdos importan, no la figura.

A ver como lo explico de otro modo…

Si le saco una foto a esta figura, y después miro la foto, ¿verdad que me acordaré de mi primo? Entonces ¿por qué debería seguir con la figura?

Este pequeño método también es extrapolable a lo que no podemos tocar, por ejemplo ¿y si lo hiciera con cuentas de instagram?

Por ejemplo en mi cuenta de Instagram o Twitter no sigo a nadie. Algo que cuando viajo con mi amigo Luis me acostumbra a hacer broma. Me dice «¡eso es de chulo importante que se cree alguien!» y entiendo que externamente lo pueda parecer, pero mis razones son otras.

Sin seguir a nadie en las redes sociales minimizo mucho más el tiempo que paso en ellas.

No veo lo que han publicado perfiles que potencialmente me parecerían interesantes pero que por experiencia se que no me llevarían a ningún sitio más que al abismo del tiempo perdido.

Otra opción sería eliminármelas por completo, y esto aunque sería un buen movimiento hacia una filosofía minimalista, sería malo en cuanto a negocio, pues al fin y al cabo utilizo las redes como si fueran boletines de email en los que los seguidores están mucho más atentos, pero esto ya es otro tema.

Entender qué me hace feliz

Y finalmente, cada una de las razones anteriores que constituyen la filosofía minimalista a mi entender, siempre vuelven al centro de todas nuestras vidas. A ser felices.

Cuando no necesito lo último, lo mejor que mi vecino o la perfección, entonces me siento suficiente.

Cuando tenemos abundancia tenemos libertad para escoger lo que nos apetezca. Pero no es en la abundancia de cantidad de cosas que ya tenemos, pero en abundancia de opciones.

Por ejemplo, tengo la opción de comprar un Tesla de 100.000 euros, pero decido comprar uno de 6.000€ o incluso de tener una bici eléctrica.

Como decía Sócrates: La felicidad queda en la capacidad de disfrutar con menos, y no en buscar más.

Personalmente no estoy interesado en rellenar listas, de esas que nunca se pueden rellenar del todo.

Pero como siempre, en la teoría queda todo muy bonito, pero es en la práctica que se demuestran las cosas. Las ideas no pasan al subconsciente hasta que se toma acción para una asimilación verdadera, y en el caso de la filosofía minimalista, no deja de ser un trabajo constante del día a día.

Otras filosofías también hablan del minimalismo

Lo mismo pasa con el resto de corrientes de pensamiento que sigo. Teorías que encajan con lo que pienso, pero no tanto con mis acciones y eso no deja de ser un trabajo constante.

Antes comentaba una cita del filósofo Sócrates, hay similitudes en el estoicismo y lo mismo con el taoísmo, pero uno que me ha marcado fue Thoreau con su libro Walden.

Ahora mismo agotado.

Para no ser hipócrita, lo decía de forma simple.

«¡Simplicidad, simplicidad, simplicidad! Somos felices en proporción con las cosas que no necesitamos».

Por su lado Leonardo Da Vinci lo hacia público con su «la simplicidad es la máxima sofisticación».

Lo más importante es que hoy en día estos personajes no son conocidos por su filosofía minimalista, sino porque la vivieron.

Thoreau escribió Walden cuándo se fue a vivir a los bosques durante años y los estoicos se retaban cada día y vivían con sólo una pequeña bolsa con sus posesiones.

Simplificar la vida es sinónimo de acción. Una filosofía que no se piensa y posteriormente se deja ir por la boca, al contrario. Se basa en llevar una vida práctica con lo que se predica.

¿Quién es el Minimalista Ninja?

autor de minimalista ninja En internet soy Pau Ninja, tengo varios blogs y esta es mi cara más minimalista. Mi katana contra el consumismo son análisis honestos de lo que compro.

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