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Los 4 beneficios de practicar minimalismo en 2020

minimalista en el campo
Pau

Autor: Pau Ninja
Actualizado en octubre, 2020

Realmente creo que en la abundancia está la clave para sobresalir en cualquier ámbito y que como herramienta, la filosofía minimalista ayuda a tener más de ella.

Me explico.

Si prefieres oír esto en vez de leer, puedes buscar mi podcast en el que también hablo de minimalismo. Aquí tienes este capítulo concreto en YouTube.

Ser abundante

Imaginemos a un hombre que no acostumbra a ligar. El tío no sabe, o es muy feo, o simplemente porque es malo con las mujeres.

Las probabilidades de que termine con novia son superiores a las del hombre seductor con un montón de mujeres en su vida.

¿Por qué?

Pues porque el que no liga, a la que empiece a tontear con alguna y la cosa empiece a ir bien, intentará establecer una relación con ella cueste lo que cueste.

Pero un momento, ¿no sería al revés? Pues no, porque la mentalidad de escasez del hombre que no liga hace que piense continuamente que no encontrará a ninguna otra mujer en su vida.

O sea que incluso si piensa que esa mujer no es del todo su tipo, tiene una personalidad bastante mejorable, y realmente no está enamorado, terminará concluyendo que no encontrará nada mejor porque no tiene abundancia.

Mientras sea lo suficiente atractiva, lo suficiente buena persona y lo suficiente lo que sea, entonces tirará adelante con una relación así que se le presente la oportunidad.

La mujer le será suficiente para una relación porque él no cree ser suficiente como persona o como hombre porque no tiene opciones.

¿Para qué vas a trabajar en algo mejor si crees que no te mereces más o que aunque te lo merezcas no lo vas a conseguir por mucho que te lo trabajes?

Con esta primera parte, seguro que has pensado en alguien que conoces que piensa así y que etiquetarás automáticamente de «perdedor», pero espera que ahora te vendrán a la mente más conocidos.

Y es que al lado opuesto tenemos a los «fuck boys», que es el nombre americano que se le da a los hombres seductores que tienen decenas de encuentros fortuitos y que no acaban emparejándose nunca. ¿Por qué? Pues porque tienen mentalidad de abundancia.

Al contrario que el perdedor, el seductor piensa «buah, puedo tener las mujeres que quiera, seguro que encuentro a una mejor que esta». Y así en cada uno de sus encuentros.

Aunque este personaje suene al claro ganador de los dos tipo de hombre, también encontramos una parte negativa muy real que no se ve al ojo del hombre desentrenado.

Entre la abundancia y escasez, con estos ejemplos lógicamente todo elegimos la abundancia, pero hay el peligro de siempre querer más y nunca contentarse.

Aquí está la clave.

No en el hecho de adquirir y tomar acción sobre esta abundancia, pero de ser abundante. Es decir, de tener opciones, pero no ejercer todas estas opciones.

Una persona con un millón de euros y mentalidad abundante, no tiene porque gastárselo todo. En esta categoría encontramos a emprendedores, empresarios, gente que trabaja duro, que aprende continuamente y demás.

Otra persona la misma cantidad de dinero pero con mentalidad de escasez se lo gastará en un momento. Precisamente por esto el 70% de las personas que ganan la lotería lo termina perdiendo todo en menos de 5 años. Porque no han salido de su mentalidad de escasez.

Exacto. El problema no estaba en el dinero que no tenían, pero en que no tenían una mentalidad de abundancia y precisamente por esto no tenían dinero en primera instancia.

¿Y el minimalismo da abundancia? Suena a todo lo opuesto porque suena a «mínimo» a «poco».

Aquí hay que recordar lo que he comentado anteriormente. No se trata de ejercer la abundancia, pero de tenerla para poder escoger la mejor opción o la que más nos convenga en cualquier ocasión.

Así podemos utilizar el resto de recursos y energías en enfocarlo hacia otros ámbitos de la vida donde podamos desarrollar.

Por esto, el minimalismo nos brinda unos beneficios que vamos a ver hoy y que nos acercan un poco más a esta mentalidad de abundancia.

Tener espacio para lo que importa

Imaginemos un calendario casi vacío. Si está libre, pues genial, seguro que no me estresaré, pero corro el riesgo de tal vez aburrirme o no saber qué hacer por culpa de no haber planeado absolutamente nada.

¿Cuál sería la solución?

Sin duda no sería llenar este calendario a más no poder.

Si está solapado de eventos y actividades que tengo que hacer nos puede pasar todo lo contrario, que sea demasiado estresante.

La persona responsable con su mente hará lo mismo que la persona que aprecia su tiempo. Intentar buscar ese balance de pocas cosas o eventos.

Si soy responsable con mi tiempo, procuraré de no llenar el calendario con un montón de patrañas, tampoco de tenerlo vacío pero poner cosas importantes y aún así dejar un poco de espacio para lo que importa.

Si por otro lado soy responsable con mi mente, intentaré no llenarme de cosas o bienes que me distraigan de lo que realmente importa.

La analogía del calendario nos ayudan a poner en perspectiva el espacio que ocupan ciertos pensamientos y preocupaciones en nuestra cabeza, porque como ya comenté, el minimalismo no sólo hace referencia a posesiones materiales.

Si una maleta está llena, simplemente no podemos hacerle caber nada más. Lo misma pasa con nuestros pensamientos.

Puedo tener la capacidad de comprar montones de objetos, o de hacer montones de planes, en tener abundancia, pero es en la elección de unas pocas cosas importantes que nos damos la posibilidad de ejercer el máximo foco posible.

Sólo recomendaría dar palos de ciego a propósito en ciertas ocasiones, y es en una persona multidisciplinar que quiere probar mil cosas por el simple hecho de experimentarlas, que es lo que he estado haciendo yo bastante tiempo.

Pero ninguna actividad ha sido nunca excusa suficiente para saltarme un par de horas de trabajo por la mañana con un buen café. Porque sé cuál es el foco al que dedicarle el 80% de la energía y la atención, y dedicarle así el 20% restante a otras cosas.

Aquí está la gracia. El hecho de liberar este espacio de tiempo para nosotros, no sólo nos ayuda a poder elegir mejor, también nos da más posibilidades.

Obtener más experiencias

A ver. No nos vamos a engañar. Casi todo en esta vida cuesta dinero.

Aún así lo que nos pasa por alto es que normalmente aquellas cosas que nos quedan grabadas en los recuerdos durante mucho tiempo, acostumbran a ser más baratas que todo aquello que adquirimos y que no nos acordaremos al cabo de un tiempo.

Es muy fácil de verlo.

El precio de ese smartphone que tanto queremos cuesta 800€… Pero resulta que unas vacaciones a cualquier sitio de europa cuesta menos de la mitad que esto, y encima nos sobre para un teléfono de 200€.

¿Te acuerdas de las vacaciones que hiciste hace 5 años con tus amigos? Apuesto a que sí.

Ahora bien, ¿recuerdas el smartphone que tenías hace 5 años? Yo no, y no creo que me acuerde del que tengo ahora al cabo de 5 años.

De lo que si me acordaré es que te estoy diciendo todo esto desde un café de Viena y de la gente con quien hice este viaje.

Aquí también me gustaría hacer un apunte, y es que el hecho de «crear experiencias» no tiene porque traducirse a viajes ni mucho menos.

Los viajes es una de estas cosas que entre todos hemos prostituido con el tiempo por culpa de Instagram. Básicamente porque son la herramienta perfecta para hacer ver que tenemos una vida más molona de la que realmente llevamos.

Aquí no hace falta que te explique nada. Todo lo sabemos. Es más fácil transmitir una imagen de vida alucinante poniendo una foto de un culo en una isla con mil filtros en instagram, que poner una de la quedada que hicimos la tarde pasada con amigos.

Lo que no sabemos es que tal vez quien está detrás de la foto del culo está depresivo a más no poder y encima se ha dejado todos los ahorros en llegar a esa destinación para ganar unos cuantos miles de seguidores pensando que cuando por fin llegue al millón entonces su vida cobrará sentido.

Pero bueno. Como has podido ver, me encantan las analogías para transmitir lo que quiero decir, y en el caso de los viajes era lo más fácil para transmitir una idea, pero este ejemplo también se podría aplicar a cualquier actividad que te guste hacer. Me da igual cuál sea. Si te gusta hacer ganchillo también aplica aquí.

En vez de todo el dinero en ese teléfono, puedes destinar el 60% a comprar más lana.

O si te va el kayaking.

Estoy seguro que no es necesario que compres el kayak de gama alta si lo haces como hobby. Compra el de gama media, el segundo más barato y el resto de dinero lo puedes usar para transporte a remar en ríos en los que nunca antes has estado.

Porque sí. Las nuevas experiencias casi nunca son gratis, pero son más provechosas que las cosas que obtenemos. Porque comprar algo nuevo nos mantiene en el mismo sitio de siempre, literalmente y figuradamente.

Por su lado, una nueva experiencia nos hace salir de esa burbuja en la que llevábamos semanas para descubrir algo nuevo sobre nosotros.

No vas a descubrir que te asustan las alturas si no pruebas la escalada. No vas a saber si eres más de mar que de montaña quedándote en la ciudad. No puedes entender los huevos que tienes si no le entras nunca a una desconocida que te parece atractiva por la calle.

Y en cada una de las cosas que hagas, descubres el tipo de persona que eres.

No sólo para darte cuenta de ello, pero tal vez para cambiar. Tal vez descubres que tienes miedo a hacer algo pero que te gustaría ser el tipo de persona que no lo tienes.

Pero si dirigimos nuestros ingresos de experiencias a «las cosas» no nos hace crecer.

Nos morimos con lo que hemos vivido, no con lo que hemos comprado.

Pero lógicamente no hacemos lo que hacemos por cómo llegaremos a nuestro día final, si no por como viviremos el día a día. ¿Y cómo vamos a vivir bien gastando tiempo con elecciones triviales que nos sacan de nuestro foco?

Ganar en libertad y felicidad

Una persona tiene que comprarse una camiseta nueva. Quien tardará a elegir y sufrirá más, la que tiene que elegir un color que quede bien a diez pares de pantalones… ¿O la que tiene que comprar pensando en combinar sólo con uno o dos colores?

Seamos un poco más extremos, que ahí es donde todo se ve mejor.

A dos personas se les quema la casa. Una tiene 500 objetos y otra 50. ¿Quién ha tenido más perdidas?

O a ver quién es más propensa a estresarse. ¿El que tiene que pensar en 500 cosas o el que tiene 50 en la cabeza?

¿Qué tiene que ver esto con la libertad?

La libertad es el hecho de tener el mínimo de cargas posibles.

Si nos lo paramos a pensar, lo opuesto a una persona libre sería un esclavo, y ¿qué crea a un esclavo? La carga total por las condiciones de su amo. El hecho de tener dueño implica precisamente que eres una extensión a esa persona.

Por eso es mucho más fácil que una persona con 10 muebles en su casa se sienta más libre que una que tiene 50.

Pero como no, esto también aplica a la parte más psicológica de todo esto.

Si nos lo paramos a pensar, la felicidad es el producto de un estilo de vida que disfrutamos.

Cuando nos gusta lo que hacemos en nuestro día a día, somos felices.

Ya nos han repetido mil y una veces que la felicidad no era una destinación, si no el propio camino. Pero muchos han fallado en definirlo de este modo.

¿Por qué te crees que hay tantas personas que no se definen como felices? Según estudios, en algunos países más del 70% de las personas odian su trabajo.

Es normal entonces que los porcentajes de personas que no se sienten felices concuerden con esto. Al fin y al cabo, si pasamos 40 horas o más a la semana trabajando, esto representa la mayor parte de nuestro día haciendo algo que no nos gusta.

Vamos que tenemos una rutina, un día a día, que no disfrutamos. ¿Cómo vamos a sentirnos felices así?

Ya dije anteriormente que el problema no son las rutinas. Las rutinas ayudan a cumplir objetivos

Pero cuando hacemos algo que odiamos de forma repetida la mayor parte de nuestro día, ¿nos quedaría otra opción que odiar nuestra vida? Esto sin importar lo que hubiéramos hecho con anterioridad. Aunque hubiera salvado al mundo, me da igual. Lo que nos alimenta y nos nutre es lo que hacemos en nuestro día a día.

Por esto entra el minimalismo y otro de sus beneficios: intentar liberar cargas para:

Necesitar menos > gastar menos > trabajar menos horas o trabajar igual pero tener la libertad de elegir en qué > tener más tiempo.

El objetivo aquí no sería dejar de trabajar del todo, porque ya hemos visto al principio cuando la agenda está demasiado libre. Al final terminando no haciendo nada productivo.

Se trata de minimizar, no de eliminar.

Soy de esos que piensa que la cultura del esfuerzo es mentira Porque si. Es necesario un esfuerzo, pero una vez el foco queda claro, tenemos que interpretar qué es lo que es más productivo y empezar por allí en vez de dar palos de ciego.

O no necesariamente lo más productivo, también puede ser lo que nos hace más contentos de pasar tiempo: ya sea en la familia, jugando al ping pong, o programando apps.

Al liberar espacio en nuestro calendario, descubrimos que ahora podemos añadir varias veces a la semana aquellas actividades que nos gustan, o si más no, probar aquellas que siempre habíamos querido experimentar.

Hace unos años incorporé 12 hobbies en 12 meses gracias a haberme quedado un poco más libre.

Pero todo esto no dejan de ser aspectos teóricos de los beneficios del minimalismo, a ver si os preparo algo un poquito más práctico para lo que viene.

¿Quién es el Minimalista Ninja?

autor de minimalista ninja En internet soy Pau Ninja, tengo varios blogs y esta es mi cara más minimalista. Mi katana contra el consumismo son análisis honestos de lo que compro.

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